jueves, 17 de diciembre de 2015

Inírida (Invierno y Verano)

La región del Guainía en la amazonía colombiana es una de las más antiguas del mundo, es una tierra encantadora rodeada de naturaleza y llena de encantos, misterios y mitologías. Por ser un departamento con gran presencia indígena (numerosas tribus) y con culturas ancestrales milenarias, el misticismo que contiene es impresionante, tal es el caso del relato de la princesa Densikoira que se enterró en los cerros del Mavicure para cumplir una promesa de amor imposible así convirtiendose en una bella flor que hoy por hoy surca toda la región.


Pues la verdad es que dicha flor que le da realce y nombre a Inírida, la capital del Guainía, no es una sola, si no dos especies muy emparentadas y pertenecientes a una familia botánica muy exótica y poco conocida denominada Rapataceae (Rapatáceas).

Una es la flor de invierno de nombre científico Guacamaya Superba, la cual también puede hallarse en África, pero la cual tiene mayor presencia y simbologia en el Guainía. Ésta flor con forma de espiga y que alcanza una longitud de 80 a 100 centímetros, es de petalos grandes en forma de pompón y de colores pálidos, y se encuentra en abundancia en los suelos arenosos del departamento.


La otra es la flor de verano de nombre científico Schoenocefalium Teretifolium, solo se encuentra en el Guainía y es más pequeña que la de invierno, mide entre 50 y 60 centímetros, pero igualmente con forma de espiga, crece en suelos arenosos y lo que la hace especial es su color rosado brillante de sus pétalos que le dan a la zona en donde crece, un toque especial cuando está en todo su esplendor.


La verdad es que ambas flores le dan distinción al Guainía y son consideradas como patrimonio del departamento, y a causa de su recolección indiscriminada, de la contaminación ambiental y destrucción de su hábitat natural, en los últimos años se ha convertido en una especie protegida para evitar su desaparición y se han hecho campañas de siembra, repoblación y comercialización responsable con distintas entidades de desarrollo sostenible.

Cabe destacar que estas dos bellas especies son un claro ejemplo de que nuestro país es privilegiado en flores, en paisajes y en biodiversidad.